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A Teo le tocó bailar con la más fea este sábado. A pesar de todo mostró gran madurez y tuvo una actuación muy destacada
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A pesar de ser el partido de la derrota, el enfrentamiento con los no tan pequeños de Mos fue el más entretenido de la mañana del sábado en Randufe. El equipo Mosense nos tiene tomada la medida, es cierto. En parte porque sus jugadores son más grandes y en parte también porque alguno de sus pequeños es formidable. Pero es seguro que, a pesar de haber ganado, esta vez se han vuelto para casa sabiendo que viajar a Tui ha dejado de ser ir a hacer turismo.
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Antón lidiando con un pequeño fenómeno de Mos.
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El caso es que los peques, que no se amedrentaron en ningún momento, no parecieron tan peques en esta ocasión. El pundonor y la competitividad de Antón en la banda izquiera fueron una de las claves para que los gigantes de Mos no parecieran la apisonadora que habían aparentado ser en ocasiones anteriores. A su lado, Martín en el centro y Lucas por la derecha bregaron duro para que los contrarios se dieran cuenta de que hace ya algún tiempo que dejaron de ser los biberones. Las caras de los jugadores de Mos lo decían todo. Ganaron, sí, pero no se divirtieron, desde luego.
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Golazo de Alejandro
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Muy buenas las aportaciones de todos los jugadores en general: Denys (que recibió de lo lindo), Gonzalo (corriendo arriba y abajo), José (que repitió partidazo), el Zar (templando la pelota), Hugo (que se estrenó en la portería) y también, por supuesto, Alejandro, que además de estrenar su casillero con un golazo nos deleitó con otra actuación excepcional.
Decir que Manu-Gol envió un balón al fondo de las mallas es una obviedad a estas alturas. Pero es que si alguien dudaba aquello tan manido de que una imagen vale más que mil palabras está invitado a disfrutar de la imagen que les dejo debajo de este párrafo. En esa imagen está todo lo que hubo en el partido. La diferencia de tamaños, la soltura del rubio... pero, sobre todo, si algo se puede leer en la cara del contrario es que aunque ellos ganaron y nosotros perdimos, los que realmente disfrutaron del partido fueron los peques del Tyde.
Decía antes que este enfrentamiento fue más entretenido que el primero de la mañana. Absolutamente cierto. Un partido trabajado y luchado. Y tambien perdido, qué duda cabe. Pero, aunque es muy posible que ellos no fueran conscientes, ha sido tremendamente constructivo: han aprendido que ganar o perder no es lo más importante. Lo más importante es estar orgulloso de lo que se hace y como se hace. Y ellos, en sus caras se veía, lo estaban de manera absoluta.




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